Modelos Educativos, ¿transformarlos o mantenerlos?

Hay un sentimiento de afán generalizado en el gremio de la educación sobre estar pensando siempre en transformación con el fin de adaptar, actualizar o mejorar los modelos educativos. Las directivas asisten a congresos, simposios, encuentros, etc. para escuchar charlas inspiradoras sobre hacia dónde debe ir la educación. Para llegar luego a sus lugares de trabajo y entender la envergadura de lo que esto conlleva. Algunos reacios al cambio, a los cuales en el gremio se les ha denominado despectivamente como “dinosaurios”, defienden a capa y espada la tradicionalidad de la educación. “lo que sirve no se cambia” es el argumento más escuchado. Otros convencidos de que el cambio es necesario, pueden llegar a ser tan disruptivos que hasta el mismo concepto de “colegio” o “escuela” se ve desdibujado. Sin embargo, no solo hay blanco y negro, también tenemos toda la tonalidad y paleta de grises que combinan la tradicionalidad con las nuevas tendencias y propuestas de educacion. Grises claros y grises oscuros, pardos, jaspeados, de todas las tonalidades y texturas.

¿Quién está en lo correcto? Jamás podríamos tener una respuesta absoluta aún cuando creamos y estemos convencidos de que el modelo propio es el mejor. Sin embargo, es un hecho innegable que el mundo y la sociedad se transforman constantemente y que la educación debe responder a estas transformaciones desde donde cada modelo considere que puede hacerlo mejor. Aquí, queremos hablar del tema, reflexionando acerca de lo que conlleva ese afán de “innovación” entendiéndolo como un cambio/adaptación/mejora y aportando a la discusión de los modelos educativos desde una perspectiva reconciliadora.

¿Qué es la innovación? ¿cómo se llega a transformar realmente la educación? ¿La transformación es necesaria? ¿cómo hacer para transformar el modelo educativo? ¿Está la tradicionalidad mandada a recoger? ¿Qué pasa cuando algunas cosas funcionan y no se quiere cambiarlas? ¿Qué aspectos específicos del modelo educativo deben cambiar? Existen muchas preguntas, así como existen muchas formas de educar. En la educación podemos ver que hay ofertas de todo tipo, las podemos ver en diferentes áreas, bien sea en metodologías, diseño curricular, tiempos de estudio, formas de organización física, también vemos oleadas de tendencias o propuestas de “innovación” que son casi obligadas en los colegios.

Co-Learning, educación virtual , aulas invertidas, sistema híbrido, educación en el metaverso, aprendizaje automático, aprendizaje mediante inteligencia artificial, la educación consciente, enseñanza por proyectos, doctrina religiosa, culturas específicas de países, steam, ikigai, design thinking, gamificación, entre muchos otros adjetivos que le otorgamos a los proyectos educativos .

Todas estas formas nuevas y tradicionales, son el fruto de un camino recorrido que nos ha hecho ver qué se debe mejorar y qué se debe reforzar, todo con el ánimo sincero de que la experiencia educativa sea cada vez más exitosa y más acorde a lo que se requiere hoy.

En ese orden de ideas, se puede decir que la tradicionalidad tiene un gran valor, pues ha aportado herramientas que funcionan y deberían mantenerse, pues algunas de ellas no tienen competencia cuando hablamos de estimular el cerebro, retar las capacidades, etc. No podemos dejarnos viciar por la neofilia, que excluye la tradicionalidad y obliga a innovar postulando que lo opuesto es hacerlo mal. Tanto la tradicionalidad como las iniciativas de transformación, dan un aporte a los procesos de enseñanza aprendizaje y cada vez más robustos, comprobados, pensados y/o adaptados a la ciudadanía actual.

Independientemente de la decisión que tome una institución sobre hacia dónde quiere enfocar la educación, es de reconocer, que los centros educativos aceptan grandes retos convencidos de que, en última instancia, sus iniciativas van a permitir a los estudiantes aprender más y mejor.

Cuando apostamos a transformar la educación ocurren una diversidad de situaciones: rediseño organizacional, inversión presupuestal, incremento de trabajo, investigación, planes de ejecución, pedagogía del cambio, entre muchas otras. “transformar la educación” suena ideal, maravilloso, se pide a gritos, pero solo quienes están a cargo de está tarea saben y conocen los grandes esfuerzos de está valerosa tarea. Repito, transformar o innovar, lo es inventar algo que no esté inventado, es crear iniciativas que permitan que el proceso de enseñanza- aprendizaje se dé de una manera más eficiente en quienes hoy hacen parte del estudiantado. Reflexionar y cuestionarse perse en cómo educamos, ya es valeroso, lo es, en una cultura resistente al cambio o con exigencias utópicas de este. Es “normal” que sea un reto, pues en todo contexto la implementación de cambios genera ciertos rechazos a los procesos, genera también sentimientos negativos, desconcierto y prevención, aunque también algunas percepciones positivas..

Como agentes de educación, quienes llevan en sus hombres está responsabilidad, deben estar convencidos de que las transformaciones que se apliquen, van a traer beneficios para el estudiantado, y solo por esa razón se toma la decisión de aplicarlas. Los educadores, como líderes globales, tienen en sus manos utilizar también las estrategias para amortiguar los impactos negativos, que no van a ser evitados.

Por tanto, si como educadores, estamos convencidos: arriesguémonos con nuestras iniciativas, hacia lo tradicional o hacia lo nuevo, y comencemos la verdadera revolución de la educación, donde debemos educar estudiantes pero también familias, docentes de nueva y antigua y toda la comunidad que necesita de una educación pensada, reflexionada y hecha para este momento de la historia.

Está en nuestras manos asumir hoy, con valentía y visión, las herramientas que reciben quienes tendrán a cargo el mundo del mañana.

Acerca del Colegio Gimnasio de Los Andes
El Gimnasio de los Andes es una institución educativa ubicada en el municipio de Ubaté (Cundinamarca), mixta, calendario A, fundada en 1986. Orienta procesos de transformación individual co-creando conocimiento, espiritualidad y amor, para inspirar líderes emprendedores protagonistas conscientes y activos del desarrollo pacífico y sostenible del país.