Los resultados de PISA 2025 han vuelto a poner sobre la mesa los desafíos académicos de la educación en Colombia. Matemáticas, Lectura y Ciencias concentran buena parte de la conversación. Sin embargo, la evaluación de la OCDE también deja otros datos que deberían llamar la atención de quienes lideran las instituciones educativas: el bienestar, la convivencia y la seguridad de los estudiantes también forman parte de las condiciones en las que ocurre el aprendizaje.
El bullying también aparece en los resultados de PISA 2025
PISA no evalúa únicamente lo que los estudiantes saben. A través de sus cuestionarios, también recoge información sobre diferentes aspectos de la vida escolar y las experiencias de los estudiantes.
En Colombia, 21 % de los estudiantes de 15 años reportó haber sido víctima de al menos una forma de bullying algunas veces al mes o más durante 2025. La cifra es similar al promedio de los países de la OCDE, que se ubicó en 20 %.
El dato resulta especialmente relevante porque muestra que el bullying continúa siendo una realidad dentro de las comunidades educativas y que su prevención no puede quedar limitada a la respuesta frente a casos individuales.
El bullying puede manifestarse de diferentes maneras: agresiones físicas, burlas, amenazas, rumores o situaciones de exclusión. Estas experiencias pueden afectar la sensación de seguridad y pertenencia de los estudiantes y trascender los espacios físicos del colegio.
Un nuevo dato sobre ciberbullying
PISA 2025 incorporó por primera vez una pregunta específica relacionada con el ciberbullying. En Colombia, 4 % de los estudiantes señaló que, algunas veces al mes o más, se había publicado en internet información sobre ellos que les resultaba perturbadora sin su consentimiento.
Aunque esta proporción es menor que la registrada para otras formas de bullying, el dato adquiere especial relevancia en un contexto educativo en el que las relaciones entre estudiantes también continúan fuera del aula y se trasladan a entornos digitales.
La OCDE encontró, además, una diferencia significativa en el desempeño: los estudiantes colombianos que reportaron esta experiencia obtuvieron, en promedio, 39 puntos menos en Ciencias que sus compañeros.
Este resultado debe interpretarse con cautela. PISA muestra una asociación entre la experiencia reportada y el desempeño, pero no demuestra que el bullying o el ciberbullying sean la causa directa de los resultados académicos.
Bienestar y aprendizaje: dos dimensiones que el colegio no puede separar
Los resultados plantean una reflexión importante para los equipos directivos. Hablar de calidad educativa no significa concentrarse exclusivamente en los resultados académicos.
Un estudiante necesita sentirse seguro, acompañado y parte de su comunidad para desarrollar plenamente sus capacidades. De hecho, los resultados internacionales de PISA 2025 muestran que las experiencias de bullying están relacionadas con un menor sentido de pertenencia y, en muchos sistemas educativos, con un menor desempeño académico.
Esto convierte la convivencia escolar en una dimensión que debe formar parte de las conversaciones sobre aprendizaje, bienestar y calidad educativa.
Para los directivos, la pregunta entonces no debería ser únicamente cómo mejorar los resultados académicos, sino también qué condiciones está construyendo el colegio para que sus estudiantes puedan aprender en un ambiente seguro.
El bullying volvió a aumentar en Colombia
Existe además otra señal que merece atención. Según la OCDE, la prevalencia del bullying en Colombia disminuyó entre 2018 y 2022, pero aumentó nuevamente entre 2022 y 2025.
Esta tendencia también se presentó en la mayoría de los sistemas educativos participantes. El comportamiento de los datos muestra que los avances en convivencia no pueden darse por garantizados y que las estrategias de prevención necesitan mantenerse en el tiempo.
Por eso, los resultados de PISA 2025 no deberían interpretarse como una señal de que el problema está resuelto. Por el contrario, pueden convertirse en una oportunidad para revisar las estrategias de prevención y convivencia que actualmente desarrollan las instituciones educativas.
Prevenir también es una responsabilidad educativa
Para un colegio, abordar el bullying no significa actuar únicamente cuando aparece un caso. La prevención requiere construir una cultura escolar en la que los estudiantes sepan reconocer estas situaciones, pedir ayuda, acompañar a sus compañeros y comprender el impacto de sus acciones.
También requiere docentes preparados, protocolos claros, seguimiento institucional y estrategias que involucren a toda la comunidad educativa.
Desde esta perspectiva, la prevención del bullying deja de ser un asunto aislado de convivencia y se convierte en parte de la formación integral que las instituciones ofrecen a sus estudiantes.
KiVa: prevenir el bullying también es educar
Los resultados de PISA 2025 recuerdan que mejorar la educación implica mirar más allá de las pruebas académicas. El aprendizaje ocurre dentro de comunidades y relaciones que pueden favorecer o dificultar la experiencia escolar.
KiVa, programa finlandés de prevención del bullying respaldado por evidencia científica, trabaja precisamente desde esta perspectiva: fortalecer las herramientas de los colegios para prevenir el acoso escolar, intervenir ante situaciones de bullying y promover una cultura de empatía, seguridad y convivencia.
Para los equipos directivos, el mensaje de PISA 2025 es claro: un colegio que busca mejorar el aprendizaje también necesita preguntarse cómo está protegiendo el bienestar y la seguridad de sus estudiantes.
Porque prevenir el bullying no es solamente resolver un problema de convivencia.
También es crear las condiciones para aprender.
¿Está su colegio preparado para prevenir el bullying? Conozca cómo KiVa puede acompañar a su institución en la construcción de una convivencia escolar más segura, empática y basada en la prevención.